sábado, 21 de febrero de 2009

Gotas de lluvia sobre lágrimas secas

Erase una vez la historia de una niña que no podía llorar, su abuela le decía que era hereditario pues ella tampoco podía llorar, pero así era mejor... "podrás sufrir pero nunca llorar, y así sufrirás menos", dijo su abuela.
La niña creció y ninguna lágrima por sus mejillas cayó. 
Muchas veces sentía un fuerte nudo en la garganta, sus ojos de repente húmedos empezaban a temblar, y de tan solo pensar que estaba a punto de llorar se emocionaba... y nada pasaba.
La niña decía padecer de lágrimas secas, una terrible enfermedad, pues acumulaba lágrimas dentro de su cuerpo.
Veía a su padre llorar por su madre, veía a su amiga llorar por su amor, veía a su tía llorar por su primer hijo, veía al niño llorar sin razón... y ella seguía sin poder llorar.
Así pasaron los años, acumulando lágrimas dentro de su cuerpo. Esperaba llorar de tristeza, esperaba llorar de alegría, esperaba llorar algún amor,  y tal vez por qué no?... sin razón.
Un día de lluvia, acostada en su cama veía como las gotas caían en el vidrio de la ventana. Se acercó y vio que podía ver a través de ellas. De repente, a través de una gota vio un hombre, era hermoso, el hombre más lindo que había visto... "me enamoré", se dijo así misma.
Corrió a verlo de cerca, la lluvia mojaba su ropa y su rostro, sus miradas se cruzaron. Fueron dos segundos de amor eterno.
El hombre siguió su rumbo y la niña de repente con la lluvia cayendo sobre su rostro, podía sentir lágrimas en sus ojos. Aquel nudo en la garganta parecía resuelto, eran gotas de lluvia sobre lágrimas secas. 
Fue la primera y última vez que la niña lloró.
Lloró de tristeza porque su único amor se había marchado.
Lloró de alegría porque estaba llorando.
Lloró de amor porque lo sintió en su corazón y lloró sin razón... porque no hay razones de lágrimas ni de amor.

A la siempre tini de corazón.


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